Ayer celebró Muzaraque su cumpleaños (que en realidad es el día 6 de Enero, animalico). Así que un poco antes de la celebración fuimos Ki y yo a mirar los regalos que teníamos pensados, para poder decidirnos rápido y comprarlos.

Después de descartar cosas del Scalextric por falta de conocimiento, ya que no sabíamos ni qué tenía ni qué necesitaba (y menos mal que no compramos, porque luego nos dijo Muza que este año no quería nada de Scalextric), al final nos decidimos por comprarle un par de libros que pensábamos que le interesarían.

Y, haciendo cola para pagarlos, me entretuve observando a la pareja que esperaba antes de nosotros. Primero me fijé en el libro que llevaban; no pude ver el título, pero el autor era Stephen King, y me acordé de mis años mozos en los que devoraba todos y cada uno de los libros de King que salían a la venta. Después me fijé en la pareja. No suelo fijarme en cómo viste la gente, pero estos llamaban la atención: creo que hasta las horquillas de la chica eran de marca. Llevaban absolutamente todas las marcas de sus prendas a la vista.

Estaban ambos hablando con ese deje característico de los pijos, cuando de repente el chico se fija en la estantería que hay al lado del mostrador; esa en que se puede leer "Literatura extranjera" (si te acercas, ves que básicamente ahí tienen los libros en otros idiomas). Y en ese momento empieza la miniconversación...

―Huys, mira cari, tienen literatura extranjera.

―Claro amor, es que por aquí hay gente muy culta, ¿sabes?

Tuve que hacer un esfuerzo consciente para no acuchillarlos allí mismo. ¿Qué se pensaban ellos que llevaban en la mano, el último best-seller de un autor de Teruel?

Nfin.

PD. Muza fue original y nos llevó a tomar cervecitas y tapas al local al que también acude la Reina Amidala. O eso, o era una moza que va al mismo peluquero.